10 cosas que todo deportista de resistencia debería evitar

deportes de resistencia psicología psinergika

Practicar un deporte de resistencia requiere cumplir con una serie de hábitos con el objeto de maximizar el rendimiento: planificar entrenamientos, adecuar la nutrición, reservar horas de sueño suficientes... La lista podría ser interminable, según nuestro grado de autoexigencia. Igualmente, también existen ciertas prácticas perjudiciales que podríamos estar haciendo sin apenas darnos cuenta y que podrían llegar a afectar de manera muy negativa a ese deseado nivel de rendimiento que tanto esfuerzo nos cuesta alcanzar.

Según el prestigioso entrenador estadounidense de triatlón Jim Vance, existen diez errores muy peligrosos que todo deportista de resistencia debería evitar cometer si realmente quiere llegar a desarrollar un rendimiento sobresaliente. Serían los siguientes:

#1. Evita pasar por alto la recuperación.

Todo lo que comemos, la cantidad de horas de sueño, las cervezas... Todo afecta el rendimiento final. La intensidad de los entrenamientos más fáciles también es importante. Sin recuperación no hay entrenamiento. La fórmula para entrenar es Entrenamiento = Ejercicio + Recuperación. Si un deportista se limita a la parte del ejercicio, las adaptaciones necesarias para el rendimiento no aparecerán, o dejarán de aparecer al cabo de poco tiempo. Evitemos ser el típico deportista que entrena duro pero que luego come un montón de comida basura, se queda hasta tarde bebiendo y divirtiéndose, y después se lamenta de que no consigue ir más rápido.

#2. Evita seguir el entrenamiento de otros deportistas.

Lo ideal es que te centres en el entrenamiento que TÚ necesitas, es decir, que sigas un plan de entrenamiento ajustado a tus necesidades. La presión de un grupo no es la manera más efectiva de entrenar. Esto implica que en algunas ocasiones, por no decir muchas, tendrás que entrenar solo. En todo caso, siempre puedes salir acompañado y que cada uno vaya a su ritmo, o bien limitar las salidas en grupo a aquellos entrenamientos que coincidan con tus objetivos, tus necesidades específicas y el momento adecuado de la temporada. Esto también incluye, especialmente, las sesiones de recuperación activa (punto #1). Es más, si te resulta muy difícil, o imposible, entrenar con eficacia por tu cuenta, lo más probable es que algo falle en ti. Cuando un deportista está realmente comprometido con sus objetivos, las condiciones de sus entrenamientos ni se las cuestiona.

#3. Evita sabotear tus entrenamientos.

Cuando la vida se vuelve estresante, saltarse las sesiones de entrenamiento porque no se está de humor sólo provoca más estrés y frustración por las sesiones perdidas y la falta de resultados. Es importante que asumas que entrenar es una excelente actividad para combatir el exceso de estrés. Igualmente, saltarse competiciones de escasa importancia sólo porque piensas que estás demasiado cansado y no valen la pena, es perder oportunidades de mejorar tu autoconfianza haciendo una carrera satisfactoria o de mejorar tu técnica en carrera. Muchos deportistas valoramos el rendimiento y buscamos la manera de mejorar, pero si nos permitimos caer en la tentación de saltarnos entrenamientos o carreras, sólo estaremos saboteando todos nuestros esfuerzos y toda nuestra inversión. Será un trabajo para nada.

#4. Evita ignorar tu dieta y tu peso.

Lo que comes influye en tu recuperación. (# 1). Si no estás fino, no serás todo lo rápido que podrías ser. Con esto no queremos decir que debas sufrir anorexia o buscar una delgadez poco saludable, por supuesto, pero te estarías equivocando si pensaras que esos kilos de más no están afectando a tu rendimiento. Es importante que tengas en cuenta que no existen planes de entrenamiento o bicicletas ligeras que puedan compensar la desventaja de estar por encima de tu peso ideal para competir. El exceso de peso también significa un mayor riesgo de lesiones, que pueden sabotear su entrenamiento (# 3)

#5. Evita obsesionarte con el volumen de entrenamiento.

Si lo único que realmente importara fuera el volumen, el deportista que hiciera más volumen sería el que ganaría todas las competiciones. Los competidores de Ultraman serían los mejores corredores de Ironman y de velocidad. Los ganadores del Tour de Francia ganarían también todas las carreras de un sólo día. Lo importante es la calidad de tus entrenamientos, no tanto la cantidad de entrenamiento que haces. Por supuesto, por calidad debemos entender el equilibrio justo entre volumen e intensidad.

#6. Evita hacer lo mismo una y otra vez.

El cuerpo responde mejor a la variación en el entrenamiento. Si has estado haciendo las mismas cosas una y otra vez durante años, y no está satisfecho con los resultados, o te notas estancado en tu progreso, es el momento de abordar el verdadero problema: tu entrenamiento. Si no estás satisfecho con lo que has conseguido hasta ahora con tu entrenamiento, cámbialo.

#7. Evita saltarte el calentamiento y el enfriamiento de tus entrenamientos y competiciones.

Cuanto más altos sean tus objetivos y más edad tengas, más importante se convierte el calentamiento y el enfriamiento. No darles la importancia que se merecen es como saltarse entrenamientos (ver #3). Las evidencias que aportan los numerosos estudios científicos sobre su beneficio en el rendimiento y la recuperación les convierten en prioritarios.

#8. Evita ignorar la tecnología en tus entrenamientos.

Smartphones, ordenadores, tablets, domótica...Ya sea en el trabajo o en casa, todos hacemos uso de la tecnología de alguna manera. La tecnología nos hace la vida mucho más fácil y cómoda. Si esto es así, ¿por qué te cuesta tanto creer en que los pulsómetros, los medidores de potencia o el software de análisis de rendimiento te pueden ayudar en tus entrenamientos y competiciones? O por el contrario, si sabes que te pueden ayudar pero no estás dispuesto a aprender a usar estos dispositivos, o a invertir dinero en ellos, ¿qué grado de compromiso es el que tienes con tus objetivos? Si es por el miedo a que los datos te digan algo que no quieres, te interesa volver a leerte el punto #3.

#9. Evita pensar que necesitas una bici más rápida/mejor/nueva.

Cambiar de bicicleta no te hará rendir más y mejor si antes no cambias ciertos hábitos más elementales, así que mejor déjate de historias. Lo que necesitas es entrenar bien. Vuelve a leerte los puntos del #1 al #8 y cuando los cumplas, vuelve a pensar si realmente necesitas cambiar de bici.

#10. Evita ser negativo contigo mismo/a.

Cuidado con lo que te dices. No hay nada ni nadie que pueda impedir tu propio diálogo contigo mismo, y esto se podría traducir en pérdida de confianza. Y si te falta autoconfianza antes de comenzar a competir, el resultado ya estárá prácticamente decidido. Si consigues cumplir con los puntos anteriores, tendrás motivo para creer que puedes consegir tu reto deportivo y te será fás fácil pensar en positivo.

JOSÉ LUIS PARDO
psicología del rendimiento